SerraydelaRocha

Escofet entrevista a SerraydelaRocha

Posted in actualidad by serraydelarocha on 30 septiembre, 2011

Muy pocas empresas pueden celebra 125 años de historia y una de ellas es Escofet, sin ninguna duda una de las más consolidadas dentro del sector del mobiliario urbano. Con motivo de su aniversario, Matilde M. Oriila nos realizaró una entrevista.


“La palabra diseño esta envenenada de connotaciones negativas”

 

P. ¿Qué materiales del mundo real o imaginado les resultan más interesantes y  fructíferos durante el proceso de incubación de una idea o un objeto?

Oscar Vera. Todo vale, lo importante es observar con los cinco sentidos. Para inspirarme -o desconectar-, toco el piano y hago deporte. Me despeja.  La gente tiene una idea frívola del diseñador, pero lo cierto es que pensar todo el día se hace duro. Dar coherencia a una idea es más complicado de lo que parece.

P. ¿Su método para que fluya el poder de la imaginación y la fuerza de las ideas?

Ferran Serra. Trabajar, trabajar y trabajar. El tópico de que las ideas aparecen por arte de magia y nos “pillan” en un bar o la playa es cierto a veces. Pero se debe a un trabajo de muchas horas, el cerebro se obsesiona y no ceja hasta dar con la solución.

P. ¿Cuándo empezaron a desarrollar una mirada crítica, estética, selectiva hacia el mundo de las formas?

O.V. Siempre he sido crítico con lo que me rodea. De pequeño dedicaba tardes enteras a dibujar coches, aviones, naves y a replicarlos en plastilina. Tenía la manía de cuestionarme porqué las cosas eran así y no de otra manera. Hoy aún lo sigo haciendo.

F.S.  Mi perfil fue siempre creativo, artístico. Lo mío eran los juguetes con mecanismos, siempre estaba montando y desmontando. Descubrí el diseño en la adolescencia: la solución perfecta para mis inquietudes. La ingeniería me parecía demasiado aburrida, le faltaba alma; las bellas artes eran demasiado abstractas; y la arquitectura, poco flexible. Me hablaron del diseño industrial y ¡flipé! 

P. ¿Es posible ser diseñador (bueno) sin estar, de alguna forma, enganchado,  sin  dejarse la piel en cada proyecto como si en ello fuera la vida? ¿Podrían, de hecho, sentir la tentación de cambiar de profesión?

O.V.  No lo veo posible en mi caso, porque esto es realmente una vocación. Si no disfrutas, déjalo. Nunca cambiaría de profesión; lo que sí me gustaría es diseñar para mí, ser mi propio cliente.

F.S.  Uno no trabaja en diseño, uno es diseñador.  Es una forma de vida. Me sería imposible tener otra profesión: me hace feliz, me obsesiona, me satura. Pero es mi pasión. Hay profesiones interesantes, pero el éxito depende de la pasión que pongas. Siempre me han gustado los especialistas, los “frikies”, los flipados…

P. ¿Existe todavía desconocimiento y confusión respecto al significado del diseño y su impacto en la calidad de vida de la gente? 

O.V. La palabra “diseño” esta envenenada de connotaciones negativas: se lo relaciona a menudo con elitismo, lujo, innecesario o superfluo, cuando el buen diseño, en mi opinión, es todo lo contrario, una disciplina que profundiza en procesos productivos, ciclos de vida y materiales para mejorar la naturaleza de las objetos y dar respuestas más inteligentes a las necesidades de la sociedad. 

P. ¿Sigue siendo arduo para el diseñador hacer valer su capacidad creativa para mejorar el sector de la industria y la empresa? ¿Si no te sabes vender estás muerto?

F.S.  Muerto, sí, porque si no saben que existes, NO EXISTES.  Pasa en el diseño y como en la vida misma: ¿habrías conocido a esa chica si no hubieras estado en ese local? Es importante comunicar, que el cliente sepa quién eres y qué le puedes ofrecer. La dificultad radica en que nosotros vendemos ideas y futuro, conceptos que no son tangibles, muy difíciles de valorar.

O.V. Es duro romper esa barrera. En España existen dos tipos de empresas: las que no creen el diseño (cada vez menos) y, por tanto, no trabajan con diseñadores.  Y las que no creen pero hacen ver que sí y contratan a personajes mediáticos para firmar sus colecciones. No sé cuáles son peores. Por suerte, hay un tercer tipo (muy poco habitual) de empresas: las que creen en el trabajo bien hecho. Nosotros trabajamos  con éstas.

 

P. Visto el estado de los recursos del planeta, el consumismo desaforado, la insatisfacción generalizada.  ¿En qué frente luchar?, ¿dónde está lo más urgente? 

O.V.  La ética de un producto no tiene porqué contraponerse con la estética; no son conceptos excluyentes. Creo en el producto cada vez más sostenible a todos los niveles,  y eso no quiere decir que no luzca. Éste es nuestro trabajo.  No creo en la ostentación y el lujo a costa de un planeta que es de todos. No soporto diseños destructivos.

F.S. Hay que modificar los hábitos de compra de la sociedad, erradicar el consumismo desmesurado. Cambiar estos valores requiere tiempo, pero los beneficios son enormes: menos residuos, menos contaminación, menos consumo de energía y menos problemas sociales. Hay que diseñar buenos productos, sostenibles tanto en materiales como procesos, transporte, mantenimiento y ciclo vital, instaurar políticas de reutilización y reciclabilidad.

Play  es un producto divertido, con chispa; algo por desgracia inusual  en las ciudades”

P. ¿Se llama Play como declaración de las intenciones lúdicas de una fuente que quiere entrar por los ojos?

F.S.  Play es la fuente con la que hubiéramos querido crecer. Su lenguaje es simple, icónico, entendible y con colores muy llamativos. Aparte de su sostenibilidad a todos los niveles, es un referente en el mobiliario urbano, por su imagen fresca y desenfadada.  Es un producto divertido, con chispa, algo por desgracia inusual en las ciudades. Estamos hartos de tanto aburrimiento y pesimismo, ¡queremos energía, color, vida!  Play es todo esto. El  nombre le viene como anillo al dedo.

P. ¿El nombre de un objeto condiciona nuestra manera de verlo?

F.S.  Al igual que un diseñador ha darse a conocer, saber comunicar su valía, el nombre de un producto también forma parte del proceso de comunicar. Un buen nombre puede reforzar una imagen, ayudar a transmitir valores y conceptos.  Un nombre puede serlo todo.

P. Por su acogida en el mercado y su nominación a premios relevantes,  ¿Play es ese producto redondo que todo diseñador hubiera querido firmar?

O.V.  Honestamente: creo que puede convertirse en un referente dentro de su sector. Un producto sencillo, fácil de fabricar, instalar y mantener.  Una fuente reciclada y reciclable.  ¿Qué más le puedes pedir?, ¿colores?; pues también los tiene. Su estética le garantiza perdurabilidad.  

P. Durabilidad, resistencia, ligereza, economía de recursos, mantenimiento, reciclaje de componentes. ¿El valor de sostenibilidad 100%  de Play fue un requisito de partida o un punto de llegada?

O.V.  Fue un mix.  Teníamos en mente un producto de plástico reciclado y reciclable. Avanzando en el proyecto, vimos que podíamos simplificar al máximo, pulir, eliminar todo lo superfluo. Esto nos llevó a un molde de plástico.

F.S.  Queríamos plástico por las prestaciones que da este material a un producto de estas características. A partir de ahí, imaginamos una gran pieza de plástico de forma cónica que pudiera recoger el agua, como un embudo. Ahí empezó el proyecto.

P. ¿De dónde le viene ese aire tan fácil, como de haber sido creada sin esfuerzo?

F.S.  El punto crucial –y lo más difícil- fue precisamente el trabajo conceptual, que nos llevó a la conclusión en apariencia simple de que lo único que necesitábamos era un “algo” en forma de embudo, para recoger el agua hasta el desagüe. Una vez ahí, el desarrollo del producto y la forma fue laborioso, pero no complicado.

P. ¿El concepto conduce a la visualización de las formas?

F.S.  La mente funciona simultáneamente con imágenes y conceptos,  con materiales y procesos. Ser creativo implica estar en un caldo de cultivo donde todo ocurre al mismo tiempo. Sale lo que sale.

O.V. En el caso una pieza urbana como Play, buscábamos formas controladas, coherentes, y a la vez camaleónica para adaptarse a diferentes entornos, junto a la interesante posibilidad de utilizar plástico reciclado de desechos,  con distintos tonos. 

P. ¿Un ADN tan especial, en polietileno y hormigón, solo podía darse como fruto de una colaboración con alguien como Escofet?

F.S. Exactamente, una empresa vanguardista como Escofet, con la mirada puesta en el futuro. Trabajar en ese clima de libertad, transparencia, feeling y naturalidad lo es todo. Además, ¡lo rápido que sintonizamos y lo ágiles que fueron en entender y compartir el concepto!

O.V.  Tal vez podría haberse dado con otra empresa, pero no con las mismas garantías de éxito en el resultado. Escofet ha controlado los detalles de manera asombrosa, respetando en todo momento el diseño original de SerraydelaRocha. Cuando trabajas con grandes profesionales las cosas salen rodadas.   

Matilde M. Oriola

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